Piedra de ojo

Hace unos años, antes del muelle de cruceros incluso la dársena de Santa Cruz, los niños de Huatulco, hoy adultos, se divertían en una playa llena de vida natural. El desarrollo ha cobrado su cuota y, aunque sigue siendo un sitio conservado, es muy diferente hoy a como fue en aquellos años.

Antes y después del desarrollo turístico.

Antes y después del desarrollo turístico, unos detalles apenas perceptibles pero muy importantes han ido cambiando con el devenir del tiempo; se han construido hoteles, restaurantes, una dársena, una gasolinera, la base naval, casas y el muelle de cruceros que se interna trescientos metros en la bahía.

Recuerditos naturales

En las tardes o en las mañanas, cuando se camina por la blanca y fina arena de Santa Cruz, se pueden encontrar muchos recuerditos naturales que se llevan a casa por turistas y gente local. En estos recuerditos se encuentran las conchas tornasoladas, los caracoles brillosos y hasta pedazos de coral. Antes, en las tardes o mañanas, cuando cambiaban las mareas, el mar arrojaba coloridas formas de plantas formadas por coral; era muy común encontrar estos corales en la marca de la marea alta.

Pocos les prestaban atención a ese detalle, en especial los niños. Los niños buscaban otra cosa, algo diminuto que era muy celebrado cuando se encontraba, las más de las veces. Entre el subir y bajar de las olas, el agua deja una zona húmeda donde se escabullen cangrejos y unos crustáceos pequeños que parecen tortuguitas, muy camuflados con la arena. En esa zona húmeda, los niños recogían algo, gritaban con júbilo y lo introducían dentro del párpado: la Piedra de Ojo.

Una diminuta roca "viva"

La Piedra de Ojo es una diminuta roca calcárea. Tiene forma cóncava y es blanca, un blanco pulcro y brillante cuando está húmeda. En la parte plana, tiene la forma del pan dulce conocido como Conchita, se puede apreciar un pequeño relieve en forma de espiral. Las que se introducían al ojo eran las pequeñas de tan sólo unos cuatro milímetros. Hay unas un poco más grandes de un centímetro, a la que le llaman piedra burro.

Los niños de ayer, hoy adultos, me han contado que la introducían al párpado y la piedrita "caminaba" dentro del ojo. En unas horas la piedra recorría el trayecto hasta el lagrimal y salía sucia. Argumentan que limpiaba el ojo de impurezas y prevenía enfermedades oculares.

Costumbre casi olvidada

Hoy, es muy difícil encontrar Piedra de Ojo en Santa Cruz. La única que pude encontrar, después de varias búsquedas, la hallé en la playa El Arrocito. No es tarea fácil distinguirla entre los granos de arena, restos de coral, caracoles, restos de animales y piedras.

Esta costumbre se ha ido perdiendo con el paso de los años, pocas personas saben de dichos beneficios, nunca se ha sabido de alguien a quien le hubiese perjudicado la Piedra de Ojo, y queda como un recuerdo de prácticas y costumbres de los lugareños antes de la expropiación de estas hermosas tierras y playas que tanto gustan a mexicanos y extranjeros.

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