Un viaje relativamente corto dentro del estado de Oaxaca provee la oportunidad de presenciar un mosaico de ecosistemas y diferencias dramaticas entre cada uno de ellos.
Una travesía corta desde los Valles Centrales a la región de la Costa, alrededor de 130 kms partiendo de Miahuatlán (localizado a 100 kms de la ciudad de Oaxaca) por la carretera 175, ofrece cambios marcados respecto al clima y vegetación.
Los valles Centrales con sus cactáceas y arbustos, tiene un promedio de 25 grados durante el verano. El verde pinta las pequeñas mesetas y cerros con el toque de la humedad mientras las montañas adornan la planicie con sus azules intensos y las nubes estacionadas en sus faldas y en sus picos.
Solo 30 kms en la sierra la temperatura desciende mientras la elevación aumenta. En San José del Pacifico el termómetro marca 18 grados, el paisaje se vuelve una delicia visual para el viajero; el viento fresco sopla a través de los pinos de la montaña y el perfume de los árboles llena el ambiente, limpio y un tanto frío. Hay rústicas cabañas de madera y restaurantes que decoran la vista. Es una parada obligada; una caminata a través de los pinos y plantas humedecidas con el roció de la mañana. Hay barrancas espectaculares que se ocultan y aparecen entre las juguetonas nubes, pequeñas cascadas que parecen provenir de todas partes. A un lado de la carretera la gente local ha colocado puestos donde se venden artesanías como Alebrijes. Esas fantásticas figuras que representan animales y plantas talladas en madera y pintadas de vivos colores. También hay hongos tallados en madera que representan parte de la medicina tradicional de los alrededores.
Mientras el viaje continua hacia la Costa, solo 60 kms más, aparece el bosque mesófilo o jungla siempre viva en la parte sur de la Sierra Madre, donde la temperatura se eleva a 27 grados. Las plantaciones de café descansan bajo la sombra de frondosos arboles del bosque tropical, de hecho uno de los mejores cafés de México se encuentran en esta región: el café de Pluma Hidalgo. Una vez más, los campesinos de esta zona venden sus productos en la carretera a bajos precios; se venden racimos de plátano, miel, café en grano, granos de cacao y mangos.
Otros 30 o 40 kms más, la temperatura sube nuevamente hasta 30 grados mientras aparecen las plantas y árboles de la selva baja cerca de Pochutla, las tierra del Pochote, también llamadas Ceibas, donde las iguanas verdes y Garrobos negros son parte esencial de la cultura local. Este lugar se convierte en el punto final de éste corto viaje a través de la belleza y sorprendente poder de la sabiduría de la naturaleza que en tan pocos kilómetros puede mostrar cambios tan significativos como lo hace en este estado tan diverso en ecosistemas que es difícil creerlo.

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