Hierve el Agua Oaxaca

Cascadas petrificadas.

Una de las maravillas naturales, no solamente de Oaxaca o México sino del mundo, son las hermosas cascadas petrificadas del Hierve el Agua. Desde el nombre mismo, el cual evoca cierto movimiento perpetuo del vital líquido, este lugar encierra un aire de misticismo y rito y asimismo sugiere una esencia de tiempo encapsulado en la eternidad de nuestra sabia y bella naturaleza. Al decir cascadas petrificadas, la visión confesa de muchos turistas, imagina un breve espacio de tiempo congelado, detenido por un instante, casi mágico, donde el agua se solidifica sin llegar a ser fría, formando una cortina transparente, parecida a cristal derretido, que baja por el límite de la montaña y permanece impasible para el deleite del que observa.

Oaxaca cuenta con esta maravilla, y digo maravilla porque sólo en Turquía y México existen cascadas petrificadas. Hierve el Agua, que dicho sea de paso, es un lugar de manantiales de temperatura ambiente, no termales, es un hermoso paraje turístico en la comunidad de San Isidro Roaguía, en el municipio de San Lorenzo Albarradas, en el Distrito de Tlacolula, sitio de mezcal fuerte y gente sencilla dedicada al campo mayormente.

Para llegar a este municipio desde la capital del estado, la ciudad de Oaxaca, se debe tomar la carretera 190 al Istmo de Tehuantepec, pasando por la bella comunidad y sitio arqueológico de Mitla. De ahí se toma la carretera a San Pablo Ayutla en la Sierra Mixe y después a Albarradas. Desde la ciudad de Oaxaca a Hierve el Agua son 70 kilómetros y se llega en aproximadamente dos horas y media por carretera y terracería.

El atractivo principal es la cascada petrificada, una imponente cascada formada por hilos hechos de sales minerales y que se han formado en miles de años por la filtración de agua de manantiales. En la distancia se observa esta cascada como si el agua fluyese constantemente. De cerca se aprecia la formación de pequeñas grietas y canales hechos por el escurrimiento del agua. Al pie de la cascada se aprecian los impresionantes cincuenta metros de altura de esta maravilla que parece haberse detenido en el tiempo.

Los níveos hilos llenos de movimiento, en la ilusión de la lejanía, han sido formados por el agua carbonatada que desciende por la pendiente desde los manantiales. El carbonato de calcio se ha adherido a la roca de la montaña, pintándola de blanco en su ladera con un movimiento ondulante que se asemeja a aguas blancas de rápidos de río que se desvanecen al aproximarse al despeñadero del barranco para depositarse en el valle de la cañada.

Los hermosos manantiales que brotan de la roca calcificada han formado caprichosos pliegues de colores ámbar y ocre sobre el piso de la pendiente. Estos hilos de agua que nacen de la roca fluyen sobre la inclinación natural de la montaña formando piletas y pequeñas pozas en su camino. Estos canales, donde el agua tiene sabor mineral, fresca y clara, desembocan en una alberca en el límite de la pared de la montaña, formando una piscina con espectacular vista hacia el valle y demás montañas circundantes. El borde de la alberca es lugar donde se divisa un hermoso escenario de cerros, laderas y valles áridos en el estiaje, verdes en temporada de lluvias, y cielo de vientos que susurran cuando se filtran por las irregularidades de la tierra y de las copas y ramas de los árboles. Es un jacuzzi natural con vista despampanante, la conjunción correcta de los recursos naturales y la belleza vertida en este lugar recóndito de Oaxaca, lugar para viajeros que gustan de impregnarse con el alma ceremonial de sitios únicos. La profundidad de la alberca es baja, siendo el punto más profundo de alrededor de dos metros y gran parte del resto no sobrepasa los hombros de un adulto de altura promedio. Sumergirse en las aguas de la alberca de Hierve el Agua es sentir estar al filo de un espejo horizontal que corona parte de la falda de la montaña; una sensación de cierta ilusión óptica de la superficie del agua que refleja el cielo y que está a punto de caer al voladero, como si salirse de la alberca por el lado de la ladera fuera un salto al vacío. Por supuesto es sólo una ilusión ya que aunque el borde parece estar en el filo, no lo está, ya que hay todavía un sistema de terrazas alrededor de la alberca.

El sitio no solamente atrae turistas debido a su belleza y rareza; muchos geólogos son atraídos por la caprichosa formación de la cascada y las pendientes de los manantiales. Asimismo, arqueólogos visitan este hermoso lugar por su importancia en la agricultura local; Hierve el Agua es un intrincado sistema de riego basado en canales provenientes de manantiales, construido y operado desde hace más de 2500 años. Se ha determinado que este sistema de riego, único en México, y el uso de terrazas para maximizar el aprovechamiento del escurrimiento del agua en las pendientes naturales es muy antiguo. Se cree también que Hierve el Agua fue probablemente un sitio ceremonial zapoteca, debido a la belleza y a los abruptos contrastes en el mismísimo corazón de la Sierra.

Las comunidades locales se han organizado para ofrecer a los turistas una amplia gama de servicios que van desde el alquiler de rústicas cabañas, donde pernoctar se hace un deleite de paz y tranquilidad, un descanso de la tecnología y las presiones del trabajo y el estudio en las ciudades, un enigmático regreso a lo natural.

Otros servicios que los habitantes del municipio de Albarradas ofrecen son el de restaurante, baños públicos, estacionamiento, palapas, tiendas de artesanías y alberca. Su visita ayudará a seguir promoviendo la única industria verde con que contamos, con la cual los habitantes cuidan sus recursos naturales para el deleite de todos.

En Hierve el Agua el agua de los manantiales no hierve, de hecho es sólo un poco más cálida que la temperatura ambiente. Su nombre se debe a lo burbujeante del agua en la salida de la roca, la cual da la impresión que está en ebullición por la presión subterránea.

Si se desea recorrer los alrededores de la cascada, existe un sendero seguro por donde una caminata desentraña el misterio de la esencia de eternidad que despliega el movimiento fosilizado de la roca. Un sendero para subir y bajar por un lado de la vertiente que hace que la visita sea completa, placentera, divertida y arriesgada al mismo tiempo.

Hierve el Agua, una maravilla natural enclavada en la Sierra Mixe de Oaxaca, lugar preciso para dedicar una ceremonia a nuestros sentidos, a la belleza, a la calma, a lo extremo y a la longevidad de nuestro planeta.

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