Noche de Rábanos en la Ciudad de Oaxaca

De la tierra a la tradición

Si alguien llegase a dudar de la creatividad artística de las manos mágicas de artesanos de Oaxaca, tendría que darse una vuelta por la ciudad capital un 23 de Diciembre. Y es que esta noche se celebra y se concursa; hortelanos del valle central calan rábanos largos, no el rábano pequeño que conocemos y que se degusta junto a tacos y antojitos mexicanos, éste es un rábano de más de 20 centímetros que solía adornar las mesas en la comida del 24 de Diciembre.

El nacimiento de una tradición

La tradición de la Noche de rábanos nació en el mercado de la Vigilia de Navidad donde se expendían pescados secos salados para la comida de este importante día de la fe católica. Los comerciantes y horticultores de Trinidad de las Huertas, hoy un barrio dentro de la ciudad de Oaxaca, solían calar y adornar estos rábanos con flores, los cuales se exhibían en puestos del mercado. La gente empezó a comprarlos como adorno de mesa para la comida del 24 y debido al ingenio y belleza de las creaciones surgió la tradición de calar estos largos rábanos en un sinfín de formas y figuras.

El mercado de La Vigilia

Según registros de exposiciones de floricultura y horticultura del mercado de la Vigilia que se realizaba en el centro de la ciudad, el primer certamen de Noche de Rábanos se llevó a cabo en 1897. Durante más de un siglo, los hortelanos han conservado, cultivado y mejorado este certamen donde se representan numerosas figuras talladas en rábanos de las cuales destacan por su variedad de temas y formas; se pueden admirar vírgenes, juegos de feria, jaripeos, iglesias, altares de muertos, el auditorio Guelaguetza con la fiesta en todo su apogeo, bustos de personajes célebres, las calendas, los nacimientos, los reyes magos, y muchas esculturas más, nacidas de la creatividad del artesano y de la forma y tamaño del rábano.

Exhibición en el Zócalo

La Plaza de armas se ve envuelta en fiesta como hace más de un siglo en el mercado de la Vigilia; lugareños y extranjeros hacen fila para iniciar el recorrido alrededor del Zócalo donde se instalan los puestos con las creaciones singulares de animales, acontecimientos y personajes locales y nacionales. Los rostros de los visitantes denotan admiración al observar los detalles de las representaciones; un diminuto pan de muerto sobre un altar parece haber sido hecho de migajón, un torito de jaripeo relincha encabritado dentro de un ruedo de gradas de rábano con todo y sus asistentes, la virgen de la Soledad, patrona de Oaxaca, parece haber sido esculpida en filigrana, un busto ha sido armado con pequeños bloques del tubérculo y tallado con gran habilidad, una hermosa yunta con su carreta se dirige por un camino de terracería al lento paso de la tarde oaxaqueña, lindas tehuanitas rojas con blanco deambulan por el parque de un pueblo cualquiera, un Cristo que pende sobre su cruz, el danzante de la pluma con su penacho de enormes proporciones baila animoso entre verduras y pasto, un revolucionario con sus carrilleras desafía insolente con su bigote y su gran sombrero, la fachada de una iglesia con sus santos tallados, por supuesto no puede faltar una banda de viento que lanza inmisericorde sus notas al viento nocturnal, un guerrero con su arco y flechas, un palenque con sus magueyes y pechugas listos para el mezcal y, junto a ellos, sus creadores, orgullosos de su ingenio y de su labor, labor ya centenaria en certámenes, herederos de dignidad y trabajo en el campo, en la labor, en las huertas del Valle.

Evento único en México

La fiesta de la Noche de Rábanos es un evento único no sólo en el estado sino en todo el país. Es un evento lleno de la fertilidad de la tierra prodigiosa que ve nacer sus cultivos y que aunado con la visión del oaxaqueño se convierte en un evento de belleza y que hace un deleite la visita a Oaxaca en diciembre, un ambiente cordial de luz y color, de buen clima y de música, de amigos y mezcal, de fotos y videos, de recuerdos y sabores nuevos, de rábanos y esculturas.

Orgullo cultural

Una de las buenas razones de preservar la cultura es que nos da identidad y orgullo, y qué mejor que además de la admiración del pueblo, se otorgue un premio en efectivo para que estas tradiciones continúen en Oaxaca. En el certamen de la Noche de Rábanos se otorgan premios económicos y diplomas para los participantes, que la mayoría de las veces son familias completas que unen sus esfuerzos durante este evento que dura sólo unas horas.

Inicia el recorrido

Las autoridades e invitados especiales hacen primero el recorrido y después se une la gente que hace cola para admirar este singular evento en la capital oaxaqueña. La noche se cierra y la música suena alegre por todo el zócalo, los juegos pirotécnicos adornan el piélago de la noche fresca y estrellada de la Verde Antequera, las esculturas de rábano cobran vida por un tiempo bajo el ojo de cada visitante; la Noche de Rábanos ha sorprendido una vez más a quien ha tenido la fortuna de verla, y renace la esperanza de volver a disfrutarla una y otra vez en la tierra del color y las manos prodigiosas.

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